Captura de las navajas Gallegas

¿Cuántas veces has comido navajas? Cuando hablamos de marisco, pocos son los que realmente conocen la procedencia y la forma en la que se trabaja este tipo de productos. Por eso hoy, os mostramos como es la captura de las navajas.
Hay dos formas de capturar navajas en las rías gallegas, una es a pie aprovechando la bajamar de las mareas y ayudados de sal para introducir en el agujero que deja la navaja en la arena haciéndola salir.
La otra técnica es mediante buceo.
En Sabor da Ría sólo seleccionamos para nuestros clientes las navajas capturadas mediante buceo, aunque sean un poco más caras.

Pero, ¿Por qué capturar Navajas mediante el buceo?

La razón, aunque es muy sencilla, marca una gran diferencia en la experiencia del usuario y por lo tanto en su satisfacción. Y es que al optar por la técnica del buce, nuestras navajas están libres de las molestas arenas y su tamaño y calidad es superior, ya que pueden alimentarse mejor y más tiempo independiente de las mareas.

La captura de navajas mediante buceo se realizaba hasta hace muy poco en apnea, siendo ahora permitido que el buzo tenga suministro de aire mediante una manguera desde su embarcación ya que sigue estando prohibido mariscar o pescar con suministro de aire totalmente autónomo.

Los mariscadores que se dedican al duro trabajo de la captura de navajas lo hacen a profundidades comprendidas entre los 2 y los 15 metros. Siempre en fondos arenosos y limpios de algas.NAVAJA BUCEO

Una vez preparado el equipo de buceo, delimitada con boyas la zona de trabajo y con la suficiente luz solar para ver en el fondo marino, el mariscador ha de sumergirse hasta el fondo en las frías aguas.
Una vez dentro, con mucha delicadeza, no remover el fondo y no provocar que las navajas no se introduzcan en sus galerías de hasta 50 cm de profundidad ya que serían ya imposibles de capturar.
El mariscador irá rastreando las marcas que las navajas dejan en la arena y en el mejor de los casos verá los agujeros de sus sifones si se están alimentando. A continuación, sutilmente introduce uno o dos dedos con decisión a la par de la concha de navaja que está enterrada verticalmente.
Esta es una acción milimétrica, que de no ser así, a veces puede provocar cortes profundos y dolorosos en los dedos con la concha de la navaja.

En un primer paso se aprerá la navaja evitando que no se cuele por su galería  y seguidamente con la ayuda del dedo pulgar haciendo pinza la girará y la extraerá de la arena con mucho cuidado para que la navaja en su intento de huida no rompa su concha ni pierda parte de su cuerpo.

Una vez capturada la navaja será introducida en el cope que el mariscador lleva atado a su cintura e irá en busca de otra navaja, así hasta llegar, si se puede, hasta el cupo permitido en su zona de trabajo que suelen ir desde los 10 a los 25 kilos por buzo, con un horario comprendido desde las 8 de la mañana hasta las 14h para poder hacerlo.
Tanto por su forma de captura como ser guardadas en un cope que estará varias horas en el agua, estas navajas carecen de arenas en su interior.
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